Costo de entrada, permanencia, segmentación por barrio, doble vida en redes y medición. Dónde rinde más tu inversión en vía pública.
No venimos a decirte que la publicidad tradicional no funciona — venimos a mostrarte qué pone sobre la mesa la vía pública no tradicional, para que decidas dónde rinde más tu presupuesto. Spoiler: muchas veces la respuesta es "las dos, pero distinto".
Un cartel en una autopista compite con otros veinte. Un anuncio digital se saltea a los 5 segundos. El formato de guerrilla —un mural en una esquina, un stencil en el piso camino al subte, un pasacalles cruzando la calle— aparece donde no hay otros anuncios compitiendo. La calle no tiene botón de skip.
Costo de entrada: una campaña de stencils arranca en 50 unidades; una de afiches en 500. Ordenes de magnitud debajo de una pauta de cartelería premium.
Permanencia: un mural queda 30 a 90 días en la calle. La cercanía con el público es física, no una impresión servida en pantalla.
Segmentación: la vía pública tradicional compra circulación; la guerrilla compra barrios. Tu campaña va exactamente donde camina tu público — Palermo, Villa Crespo, Chacarita, o rodeando los puntos de venta.
Doble vida: un buen mural se fotografía y se comparte. La misma inversión rinde en la calle y en redes, con contenido orgánico que ningún banner genera.
Medición: fotos testigo geolocalizadas, mapa de ubicaciones y alcance estimado. Datos propios de cada punto.
La tradicional sigue siendo imbatible para cobertura bruta instantánea a escala nacional. La no tradicional gana cuando el objetivo es memorabilidad, conexión con un territorio, lanzamientos con fecha y presencia cerca del punto de venta. Las mejores campañas que hicimos combinan ambas: la pauta tradicional da el alcance, la guerrilla da la conversación.
La forma más simple de comparar es un test: un lanzamiento, un barrio, un formato. En 24 horas te armamos una propuesta sin costo con presupuesto orientativo para que hagas los números contra tu pauta actual.